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| Aún a riesgo de ser
reiterativos, somos los brazos y las manos de Cristo, como decíamos
en otros párrafos y por esto estamos ocupando un espacio donde
el Estado, debiendo hacerlo, no se hace presente. Por esta razón, desde hace varios años, en la localidad de Álvarez se encuentra nuestro hogar de adolescentes y niños desamparados, donde una familia con un grupo de colaboradores tiene a su cargo once niños y adolescentes. Intentando contrarrestar la carencia de sus padres biológicos, les brindamos un ambiente de familia donde pueden recibir afecto, enseñanza y formación. A estos niños, los derivan en su mayoría los juzgados de menores de la Provincia de Santa Fe y el Departamento de Minoridad y Familia. Otros también llegan como resultado de su situación de desamparo. Mediante la donación de un grupo de personas, adquirimos el predio donde funcionamos hace ya más de ocho años. Los donantes fueron personas que entendieron su compromiso como cristianos con las necesidades de su prójimo y mayormente con los niños. Jesús mismo lo enseño, cuando dijo en esta frase reflejada en la Biblia: "De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos pequeñitos a mí me lo hicisteis". Como sucede con todas nuestras actividades de servicio a la comunidad, no contamos con ningún tipo de aporte de los organismos oficiales. La tarea se realiza con el esfuerzo económico y humano de nuestra iglesia. Sin estar exentos de inconvenientes, hemos suplido las necesidades de crianza de estos niños, tales como la educación, la alimentación, la salud, la vestimenta, una vivienda digna, y afecto, amor que Dios nos ha provisto de manera sobreabundante para que compartamos con los demás. A pesar de todo nuestro esfuerzo, nos sentimos apagando un incendio con una gota de agua. Nuestra solicitud y nuestro empeño es mucho, pero las necesidades son infinitamente superiores.Quisiéramos albergar a más niños, pero es difícil hacerlo si no existe la colaboración de muchos, del Estado y de individuos, que sientan compasión por los desamparados que sufren la indiferencia de tantos. |
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